Me veo en la situación de decir unas palabras respecto al ascenso de River. Sí, por fin podemos hablar del ascenso de River.
El partido lo vi super tensionada, super. Todo el primer tiempo la pasé mal, más porque parecía que no íbamos a encontrar una salida positiva. Quilmes estaba ganando su partido de manera contundente y si bien Rosario Central estaba cayendo, Instituto seguía dando la pelea. No es que dejé de confiar en este plantel pero convengamos que en los momentos clave, sin recursos, la hemos pasado más mal que bien. Y llega el segundo tiempo a romper con aquella intranquilidad. Sí, hubo un primer gol de offside. Sí, hubo un penal bien marcado que fue atajado. Pero hubo un segundo gol que me devolvió el alma al cuerpo, que grité como hacía tiempo no gritaba y que me hizo llegar a las lágrimas. Ahí estaba nuestro pasaje de vuelta. No sólo eso, sino la felicidad de saber que volvimos al lugar al que pertenecemos, aquel en el que estuvimos ausentes un año, luchandola como nunca, bien desde abajo; rearmandonos futbolística y emocionalmente. Ya está, ya pasó. Aún asií hay que tener en cuenta que nuestro desempeño en los próximos torneos es algo fundamental para mantener la categoría pero ya habrá tiempo para pensar en eso. Por el momento, River se consagra campeón de la B Nacional, el torneo más difícil del fútbol argentino y regresa a su casa, primera. Gracias jugadores, gracias hinchas y por sobre todo, gracias Matías.